Los comienzos de un sueño


Un día después del colegio, mi profesor de gimnasia le comento a mi madre que me estaba siempre en movimiento en las clase y que veia potencial en mí para hacer algo más: algo así como gimnasia, danza. Algo en donde pudiera utilizar esas energías que tenia durante las clases del cole.

Así que mi madre, siguiendo el consejo mi profesora, me llevó a una Escuela de Gimnasia durante el verano. Recuerdo que después de dos clases que fui le dije que no quería hacerlo más. En la gimnasia me sentía como que algo me faltaba. Yo no era feliz y era muy difícil. Así que dejé las clases y ese fue mi primer intento en la busqueda.

Más tarde, mi madre nos mandó a mi hermano y a mí a un estudio de baile nuevo que estaba muy cerca del restaurante que mis padres acababan de abrir en el centro de Madrid.

La famosa "Academia de Víctor Ullate".

Para nosotros, era la primera vez que habíamos oído hablar de él, porque no teníamos ningun familiar vinculado al mundo de la danza.

Cuando Víctor salió de su oficina a vernos, dijo: "sí, creo que tiene potencial", refiriéndose a mi hermano .... y la respuesta de mi madre fue : "No, si el que quiere bailar es la más joven " :)

 Así que Víctor nos llevó a uno de los estudios que tenia un balcón y una ventana de cristal. Alli podiamos ver la clase de ballet que estaba sucediendoe en ese momento, sin desconcertar a los niños.

Y como si fuera hoy, "ese fue el momento", recuerdo haber visto la clase llena de niños y niñas, ejecutando  los ejercicios que el profesor estaba marcado, acompañados por la bella música del pianista. Era tan diferente y nuevo para mí ...

 Todos parecían muy concentrados en lo que estaban haciendo. Y la música..., esa música de piano!

 Más adelante en mi carrera me di cuenta de que lo que más me gusta de bailar, es ser capaz de moverme y expresar mis sentimientos a través de la música. Y eso mismo era lo que faltaba practicando gimnasia.

 Así que justo después de que vimos la clase de ballet, le dije a mi madre: "Me gustó mucho y quiero probar” y eso fue todo;

Desde ese día hasta ahora no he parado: Y todavía me sigue encantando.

Tengo tantos recuerdos sobre mis inicios como bailarin.

Cuando yo tenía 8 o 9 años, me encantaba ver en España a Fred Astaire y Ginger Rogers bailando en las películas clásicas. Fluyendo juntos a través de las grandes habitaciones, Rodeados por bellas bailarinas, con trajes brillantes y pasos complicados de baile.

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